Tiempos boyantes para las ventas de arte

Las casas de subastas baten récords en las sesiones que organizan en España Marc Glimcher, presidente de PaceWildenstein, una de las galerías más antiguas y prestigiosas de Nueva York, coincide con Hélène Montgomery, directora general en España de Sotheby's, en que el arte es sólo un reflejo del mundo. ¿Y qué ocurre en España? "Es un país muy joven", dice Montgomery, "que acaba de despertar al mundo del coleccionismo tras 40 años de silencio". En la filial española de la otra gran casa de subastas, Christie's, no salen de su sorpresa. El volumen de ingresos en sus subastas -que celebra una vez al año en Madrid desde 2004- rompió el año pasado todos los diques. En su debú ingresó cuatro millones de euros, y en 2005 la cifra se duplicó. Pero nadie en la casa se imaginaba lo que sucedería en 2006, un ejercicio verdaderamente extraordinario en el que alcanzaron los 15,2 millones de euros de ventas. Y sólo de arte español. Los expertos consideran que el mercado español ha comenzado a perder los complejos. España, dicen los expertos, ha sido históricamente un país con miedo a invertir. Este temor ha sido distintivo, una peculiaridad difícil de explicar, en opinión de Montgomery, "aunque no es difícil pensar que el aislamiento del país y el eterno miedo al fisco han jugado un papel decisivo". Tanto los directivos de Sotheby's como de Christie's se esfuerzan por desmentir que el mundo de las subastas sea hoy exclusivo de las élites económicas, pero las enormes cifras de negocio que se manejan matizan esa afirmación. La directora de Sotheby's establece tres modelos de coleccionistas que conviven hoy: la persona que recibe como legado obras de arte del patrimonio familiar; el hijo de un coleccionista tradicional que ha heredado la afición y entiende de arte ("un perfil muy numeroso en el mundo anglosajón y que en España empieza a despertar"). El tercero ("y, junto al anterior, el más interesante"), un nuevo cliente con dinero, inteligente y curioso, un amateur que ha descubierto el placer del arte. ¿Y quién marca las tendencias? Por un lado, la familiaridad y cercanía con el nombre. El español tenderá a comprar un Tàpies y el estadounidense, un Pollock. Después, el mercado. Pero hay que crearlo. Desde Christie's defienden que lo más apreciado en estos momentos es el arte contemporáneo, el impresionismo, el de temática alegre y los bodegones. Por el contrario, totalmente fuera de onda están los temas religiosos, que no encuentran lugar en el mercado. En cualquier caso, las casas de subastas consideran que han ayudado considerablemente al cambio de mirada que se tiene sobre el arte.

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