La última sugerencia de los brokers, Warhol

Los gestores de fondos enseñan a los clientes sobre arte: a comprarlo, a venderlo y a prestárselo a los museos. En un esfuerzo por atraer a clientes acaudalados con servicios cada vez más especializados, los bancos privados y las firmas de corretaje están fortaleciendo las divisiones que ayudan a sus clientes a navegar en el mercado del arte y administrar sus colecciones, muchas de las cuales están valoradas en millones de dólares.

El servicio de consultoría de arte de la banca privada de Citigroup Inc. está contratando a su sexto especialista en arte, el doble de los que tenía en 2002. En el departamento de arte del banco UBS, en Suiza, una docena de especialistas atiende las necesidades artísticas de sus clientes, el doble que en 1998. La creciente apreciación del arte como una inversión está potenciada principalmente por el aumento de los precios en las subastas, particularmente en el caso del arte contemporáneo. El índice Mei Moses All Art, que monitoriza las ventas en subastas, se incrementó un 14,52% el año pasado, frente a un 4,91% de retornos totales para el índice Standard & Poor’s 500.

Esto indica que el índice de arte se ha recuperado de su declive de principios de los años 90, cuando cayó 20% a lo largo de cuatro años.

Sin embargo, moverse en el mundo del arte puede ser difícil, incluso para inversionistas astutos como Tommy Gallagher, ex vicepresidente de la junta directiva de CIBC World Markets. Este veterano de Wall Street pagó a fines de los 90 un precio considerable por una pintura que le gustó, sin investigar antes en el mercado del arte ni buscar una opinión experta. Seis años después vendió la obra con una pérdida del 20%.

“Compré algo para mostrar que era importante”, reconoce Gallagher, que no quiso revelar el precio que pagó. “Era mi forma de impresionar a mis amigos y a nuestros visitantes. Pero tuvo el efecto contrario. La gente con conocimientos de arte sabía que no era tan valioso”.

Las firmas son reticentes a hablar sobre el coste de estos servicios. Una modalidad es cobrarle al cliente una tasa por hora por el tiempo que pasa con un especialista, más una comisión del 10% cuando le ayudan a vender una obra. Sin embargo, el arte como inversión también tiene aspectos negativos. Su valor puede caer bruscamente si el artista, estilo o período histórico pasa de moda. Tampoco provee una renta estable como los bonos. Por otra parte, poseer arte implica costes como el seguro y las valoraciones. Vender una obra puede llevar meses y conlleva costes agregados como el envío y las comisiones de subasta. Eso hace que no pagar demasiado por una obra de arte sea tan importante. Karl Schweizer, director del grupo de banca de arte de UBS, asegura que en las valoraciones influyen muchos factores, incluyendo la importancia del artista, los precios que se han pagado por sus piezas en el pasado y el significado de la pieza en el contexto de la obra total del artista.

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