El dibujo bate récords y crecen sus coleccionistas

Hace 45 años un dibujo costaba unas cien veces menos que un óleo pero hoy puede llegar a valer la mitad o incluso lo mismo.Para coleccionar dibujo se precisan tres condiciones: disponer de tiempo, de dinero y de conocimientos. El coleccionista de hoy quiere un dibujo para colgar, no para guardarlo en una carpeta.

Pero atención: el dibujo es frágil, sufre con la luz, las variaciones de temperatura, la humedad. Los expertos consultados coinciden en que hay que saber mucho para comprar dibujo. Por ejemplo, las diversas técnicas : aguada, carbón, lápiz, pluma, dibujo a pulso. Leonardo da Vinci y Watteau difundieron la sanguine (piedra roja, proviene de una arcilla); el siglo XVII generalizó un tipo de tiza. En el siglo XV, Francia inventó el pastel (mezcla de tierra blanca, colores molidos, miel y agua de goma arábiga) y Degas o Toulouse Lautrec lo remozaron. La exposición de Ingres, actualmente en el Louvre, muestra su empleo del lápiz grafito, gracias al descubrimiento del grafito en la Inglaterra de Shakespeare...

Una oportunidad: el 24 de mayo, Christie´s Paris incluye en una subasta de "Arte impresionista y moderno" las últimas obras del taller Degas, hasta ahora en manos privadas. Un autorretrato dibujado por un Degas de 23 años en viaje por Italia y en su reverso, un segundo autorretrato del célebre pintor y escultor de bailarinas y caballos, según la técnica de sfumato,sale a 70/ 90.000 euros. En el mismo lote, un dibujo de Alberto Giacometti, L´homme qui marche,tinta de 1951, proyecto de portada para Molloy de Becket, estimado de 10.000 a 15.000 euros.

Tendencia: "el coleccionista de hoy quiere un dibujo para colgar, no para guardarlo en una carpeta". Y consejo válido por venir de quien viene: "el autor no es importante. Un dibujo de un pequeño maestro, pero de gran calidad, se cotiza más que un dibujo mediocre de un gran maestro". Ejemplo de 2005: "un Charles-Antoine Coypel rozó los cien mil euros".

Última enseñanza: el dibujo es un género difícil. Para coleccionarlo se precisan tres condiciones: disponer de tiempo, de dinero y de conocimientos. Y especializarse en dominios que no están de moda. El pastel, por ejemplo, hoy no vale nada. Y si ya es tarde para coleccionar dibujos de Matisse o de Picasso, el siglo XIX guarda bonitas sorpresas. Mejor aún: el período europeo llamado de entre guerras.

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